¿Nos veremos junto al río
cuyas aguas cristalinas
fluyen puras, argentinas
desde el trono de nuestro Dios?
¡Oh! sí, nos congregaremos
en la ribera hermosa del río
cuyas aguas vivas dimanan
del trono de nuestro Dios.
En las márgenes del río
do los serafines van,
donde hay bellos
querubines, da la
dicha eterna Dios.
¡Oh! sí, nos congregaremos
en la ribera hermosa del río
cuyas aguas vivas dimanan
del trono de nuestro Dios.
Antes de llegar al río,
nuestras cargas al dejar,
libres todos quedaremos
por la gracia del Señor.
¡Oh! sí, nos congregaremos
en la ribera hermosa del río
cuyas aguas vivas dimanan
del trono de nuestro Dios.
Pronto al río llegaremos,
nuestra peregrinación
terminando en los acentos
de la célica canción.
¡Oh! sí, nos congregaremos
en la ribera hermosa del río
cuyas aguas vivas dimanan
del trono de nuestro Dios.