La cruz no es mayor que la gracia
que el Señor Jesús me da;
Su rostro el nublado
más negro esconder jamás podrá.
La cruz no es mayor que Su bondad;
no oculta Su faz la tempestad; satisfáceme saber
que confiando en el poder
de Jesús, podré vencer.
Si espinas agudas me hieren,
de ellas Él se coronó;
si amarga es mi copa, en el huerto
cáliz peor él apuro.
La cruz no es mayor que Su bondad;
no oculta Su faz la tempestad; satisfáceme saber
que confiando en el poder
de Jesús, podré vencer.
La luz de su amor más reluce
en la senda de aflicción;
no siento el afán cuando llevo
al perdido salvación.
La cruz no es mayor que Su bondad;
no oculta Su faz la tempestad; satisfáceme saber
que confiando en el poder
de Jesús, podré vencer.
Andando a su vista me gozo
en cumplir su voluntad;
su sangre mi vida ha limpiado
y me guarda en la verdad.
La cruz no es mayor que Su bondad;
no oculta Su faz la tempestad; satisfáceme saber
que confiando en el poder
de Jesús, podré vencer.