Himno 331
En el seno de mi alma
1

En el seno de mi alma una dulce quietud

se difunde embargando mi ser,

una calma infinita que sólo podrán

los amados de Dios comprender.

Coro

Paz, paz, cuán dulce paz

la que da nuestro Padre eternal;

le ruego que inunden por siempre mi ser

sus ondas de amor celestial.

2

¡Que tesoro yo tengo en la paz que me dio!

En el fondo de mi alma ha de estar

tan seguro que nadie quitarlo podrá,

mientras vea los siglos pasar.

Coro

Paz, paz, cuán dulce paz

la que da nuestro Padre eternal;

le ruego que inunden por siempre mi ser

sus ondas de amor celestial.

3

Esta paz inefable consuelo me da,

pues descanso tan sólo en Jesús;

y en peligro mi alma ya nunca estará,

porque estoy inundado en su luz.

Coro

Paz, paz, cuán dulce paz

la que da nuestro Padre eternal;

le ruego que inunden por siempre mi ser

sus ondas de amor celestial.

4

Alma triste, que en rudo conflicto te ves,

sola y débil, tu senda al seguir,

haz de Cristo tu amigo, que fiel siempre es,

y su paz tú podrás recibir.

Coro

Paz, paz, cuán dulce paz

la que da nuestro Padre eternal;

le ruego que inunden por siempre mi ser

sus ondas de amor celestial.