Himno 304
Mi Redentor, el Rey de gloria
1

Mi Redentor, el Rey de gloria,

Que vive yo seguro estoy;

y da coronas de victoria;

a recibir la mía voy.

Coro

Que permanezca, no pidáis,

entre el bullicio y el vaivén;

el mundo hoy dejar quisiera,

aun cuando fuese cual Edén.

El día, nada más, aguardo

en que el Rey me diga: "Hijo, ven."

2

En mi Señor Jesús confío,

su sangre clama a mi favor;

es dueño Él de mi albedrío,

estar con Él es lo mejor.

Coro

Que permanezca, no pidáis,

entre el bullicio y el vaivén;

el mundo hoy dejar quisiera,

aun cuando fuese cual Edén.

El día, nada más, aguardo

en que el Rey me diga: "Hijo, ven."

3

De tanto amor me maravillo,

y no me canso de cantar;

me libertó de mi peligro,

sufriendo todo en mi lugar.

Coro

Que permanezca, no pidáis,

entre el bullicio y el vaivén;

el mundo hoy dejar quisiera,

aun cuando fuese cual Edén.

El día, nada más, aguardo

en que el Rey me diga: "Hijo, ven."

4

Consuélome en su larga ausencia

pensando: Pronto volverá;

entonces su gloriosa herencia

a cada fiel Jesús dará.

Coro

Que permanezca, no pidáis,

entre el bullicio y el vaivén;

el mundo hoy dejar quisiera,

aun cuando fuese cual Edén.

El día, nada más, aguardo

en que el Rey me diga: "Hijo, ven."