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Himno 224
Preste oídos el humano
1

Preste oídos el humano,

a la voz del Salvador,

regocíjese el que siente

el pecado abrumador.

Ya resuena El Evangelio, de la Tierra

en la ancha faz, y de gracia

ofrece al hombre, el perdón,

consuelo y paz.

2

Vengan cuantos se acongojan

por lograr con qué vivir,

y en su afán tan sólo rinden

servidumbre hasta el morir.

Hay vestido más precioso,

blanco, puro y eternal;

es Jesús quien da a las almas,

ese manto celestial.

3

Vengan todos los que sufran,

los que sientan hambre y sed,

los que débiles se encuentren,

de este mundo a la merced.

En Jesús hay pronto auxilio,

hay hartura y bienestar;

hay salud y fortaleza,

cual ninguno puede dar.

4

¿Por qué en rumbo siempre incierto,

vuestra vida recorréis?

A Jesús, venid mortales,

que muy cerca le tenéis.

Él es vida en cielo y Tierra,

y el exceso de su amor,

os mejora la presente,

y os reserva otra mejor.

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