Amanece ya la mañana de oro,
pronto el Rey vendrá;
su pueblo a la mansión del cielo
Cristo llevará.
Amanece ya la mañana de oro
tras la noche terrenal,
cuando surgirá del sepulcro
abierto vida inmortal.
En aquel gran día los separados
se encontrarán,
y las lágrimas de los afligidos
se enjugarán.
Amanece ya la mañana de oro
tras la noche terrenal,
cuando surgirá del sepulcro
abierto vida inmortal.
Con sus ángeles de esplendente aspecto
Cristo, el Juez, vendrá,
a llevar su iglesia a donde en gloria
siempre morará.
Amanece ya la mañana de oro
tras la noche terrenal,
cuando surgirá del sepulcro
abierto vida inmortal.
Cuando llegue a todos el Evangelio
anunciando el fin,
cesará el tardar del Esposo entonces,
sonará el clarín.
Amanece ya la mañana de oro
tras la noche terrenal,
cuando surgirá del sepulcro
abierto vida inmortal.