Julio 26 del 2020, en sueño yo estaba en un gran plantel, había muchos departamentos, observé cada uno de ellos y tenían letreros, decía uno "unión", el otro "división" y el otro "asociación". Yo veía que todo era un caos; por encima, cada uno de los que estaba allí, en aquellos lugares en su escritorio, estaban aparentemente tranquilos, pero detrás de ellos el plantel estaba roto y toda clase de persona podía entrar sin ninguna restricción. Luego vi que cada uno de los que estaba en los escritorios, desaparecía de su puesto y el lugar quedaba vacío, y así cualquiera podía entrar y tocar todo lo que había en los escritorios y aún sentarse en ellos. Yo salí, vi una persona, era el presidente de la asociación, y dije para mí: pero este hombre ya no es más presidente, pues hoy es otro ¿porqué está aquí?. En ese momento me dijeron: el que fue antes de este que has visto ahora, desde él comenzó la etapa final, pero este, este abrió la puerta para todo, y ya nada tiene marcha atrás, y el que está sólo aparenta bienestar. Dije: Oh Señor ¿y ahora?. {Daisy Escalante Testimonio: 26-07-2020, p1}
Se me dijo: ve al sótano. Fui al sótano; allí en el sótano de aquella grande estructura, en vez de ver más oficinas yo veía los cimientos de aquel enorme plantel; éstos estaban tan deteriorados que yo decía: ¿cómo ésto aguanta toda esta enorme estructura?. Se me ordenó salir y así lo hice, desde afuera yo veía ese enorme plantel. Vi entonces al presidente actual que salió, y dio voces anunciando un evento festivo, y muchos comenzaron a entrar. Al ver esto yo corrí a la puerta por donde éstos entraban, y yo les dije: no entren, los cimientos de ese edificio están por colapsar, por favor no entren. Yo me esforzaba por que me entendieran, pero el presidente se acercó más al escuchar mi voz, y en su mano tenía algo, una luz que tiró hacia arriba, y todos quedaron como hipnotizados y ya no pensaban por ellos mismos; yo seguía insistiendo pero ninguno reaccionaba y todos entraron. {Daisy Escalante Testimonio: 26-07-2020, p2}
Entonces yo escuché una voz que dijo: ejecuta la orden, pues el veredicto es dado y la sentencia es llegada. Entonces se me ordenó correr y salir de aquel lugar, y se me dijo: no pares hasta salir de sus predios. Yo corrí hasta que mis pies no tocaban más los predios de aquel enorme plantel y sus contornos. Me paré a observar a lo lejos, en eso vi un torrente de agua inmenso que cayó sobre aquel plantel e inundó todo, fue como si una represa arriba de ella se hubiera roto, y luego de eso quedó cubierta de tierra al punto de que yo ya no le vi más. {Daisy Escalante Testimonio: 26-07-2020, p3}
Entonces dije: Oh Señor, todos murieron. Me contestó: desde antes ya estaban muertos. En ese momento ahí desperté, desperté muy triste, muy desconsolada por lo que acababa de ver. En ese momento me dijeron: 1 Reyes capítulo 2 al capítulo 11, lee y sé testigo. {Daisy Escalante Testimonio: 26-07-2020, p4}
"1Y cuando llegaron los días en que David había de morir, mandó a Salomón su hijo, diciendo: 2Yo sigo el camino de toda la tierra; esfuérzate, y sé hombre. 3Guarda las ordenanzas de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y observando sus estatutos y mandamientos, sus decretos y sus testimonios, de la manera que está escrito en la ley de Moisés, para que seas prosperado en todo lo que hicieres, y en todo lo que emprendieres; 4para que confirme Jehová la palabra que me habló, diciendo: Si tus hijos guardaren su camino, andando delante de mí con verdad, de todo su corazón, y de toda su alma, jamás, dice, faltará a ti varón sobre el trono de Israel. 5Y ya sabes tú lo que me ha hecho Joab hijo de Sarvia, lo que hizo a dos generales del ejército de Israel, a Abner hijo de Ner, y a Amasa hijo de Jeter, los cuales él mató, derramando en [tiempo de] paz la sangre de guerra, y poniendo la sangre de guerra en su talabarte que [tenía] sobre sus lomos, y en los zapatos que [tenía] en sus pies. 6Tú, pues, harás conforme a tu sabiduría; no dejarás que sus canas desciendan en paz a la sepultura. 7Mas a los hijos de Barzilai galaadita harás misericordia, que sean de los convidados a tu mesa; porque ellos vinieron así a mí, cuando yo iba huyendo de Absalón tu hermano. 8También [tienes] contigo a Simeí hijo de Gera, hijo de Benjamín, de Bahurim, el cual me maldijo con una maldición fuerte el día que yo iba a Mahanaim. Mas él mismo descendió a recibirme al Jordán, y yo le juré por Jehová, diciendo: Yo no te mataré a espada. 9Pero ahora no lo absolverás; porque hombre sabio [eres], y sabes lo que has de hacer con él; y harás descender sus canas con sangre a la sepultura. 10Y David durmió con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de David. 11Los días que reinó David sobre Israel [fueron] cuarenta años; siete años reinó en Hebrón, y treinta y tres años reinó en Jerusalén. 12Y se sentó Salomón en el trono de David su padre, y fue su reino firme en gran manera. 13Entonces Adonías hijo de Haguit vino a Betsabé madre de Salomón; y ella dijo: ¿Es tu venida de paz? Y él respondió: Sí, de paz. 14Y luego dijo: Una palabra tengo que decirte. Y ella dijo: Di. 15Y él dijo: Tú sabes que el reino era mío, y que todo Israel había puesto en mí su rostro, para que yo reinara; mas el reino fue traspasado, y vino a ser de mi hermano; porque por Jehová era suyo. 16Y ahora yo te hago una petición; no me la niegues. Y ella le dijo: Habla. 17Él entonces dijo: Yo te ruego que hables al rey Salomón (porque él no te lo negará), para que me dé a Abisag la sunamita por esposa. 18Y Betsabé dijo: Bien; yo hablaré por ti al rey. 19Y vino Betsabé al rey Salomón para hablarle por Adonías. Y el rey se levantó a recibirla, y se inclinó a ella, y volvió a sentarse en su trono, e hizo poner una silla a la madre del rey, la cual se sentó a su diestra. 20Y ella dijo: Tengo una pequeña petición para ti; no me la niegues. Y el rey le dijo: Pide, madre mía, que yo no te la negaré. 21Y ella dijo: Que Abisag la sunamita sea dada por esposa a tu hermano Adonías. 22Y el rey Salomón respondió, y dijo a su madre: ¿Por qué pides a Abisag sunamita para Adonías? Demanda también para él el reino, porque él [es] mi hermano mayor; y tiene también a Abiatar sacerdote, y a Joab hijo de Sarvia. 23Y el rey Salomón juró por Jehová, diciendo: Así me haga Dios y así me añada, que contra su vida ha hablado Adonías esta palabra. 24Ahora, pues, vive Jehová, que me ha confirmado y me ha puesto sobre el trono de David mi padre, y quien me ha hecho casa, como me había prometido, que Adonías morirá hoy. 25Entonces el rey Salomón envió por mano de Benaía hijo de Joiada, el cual arremetió contra él, y murió. 26Y el rey dijo al sacerdote Abiatar: Vete a Anatot a tus heredades, pues tú eres digno de muerte; mas no te mataré hoy, por cuanto has llevado el arca del Señor Jehová delante de David mi padre, y además has sido afligido en todas las cosas en que fue afligido mi padre. 27Así echó Salomón a Abiatar del sacerdocio de Jehová, para que se cumpliese la palabra de Jehová que había dicho sobre la casa de Elí en Silo. 28Y vino la noticia hasta Joab; porque también Joab se había adherido a Adonías, si bien no se había adherido a Absalón. Y huyó Joab al tabernáculo de Jehová, y se asió de los cuernos del altar. 29Y fue hecho saber a Salomón que Joab había huido al tabernáculo de Jehová, y que [estaba] junto al altar. Entonces envió Salomón a Benaía hijo de Joiada, diciendo: Ve, y arremete contra él. 30Y entró Benaía al tabernáculo de Jehová, y le dijo: El rey ha dicho que salgas. Y él dijo: No, sino que aquí moriré. Y Benaía volvió con esta respuesta al rey, diciendo: Así habló Joab, y así me respondió. 31Y el rey le dijo: Haz como él ha dicho; mátale y entiérralo, y quita de mí y de la casa de mi padre la sangre que Joab ha derramado injustamente. 32Y Jehová hará tornar su sangre sobre su cabeza; porque él arremetió y dio muerte a espada a dos varones más justos y mejores que él, sin que mi padre David lo supiese; a Abner hijo de Ner, general del ejército de Israel, y a Amasa hijo de Jeter, general de ejército de Judá. 33La sangre, pues, de ellos recaerá sobre la cabeza de Joab, y sobre la cabeza de su simiente para siempre; mas sobre David y sobre su simiente, y sobre su casa y sobre su trono, habrá perpetuamente paz de parte de Jehová. 34Entonces Benaía hijo de Joiada subió, y dio sobre él, y lo mató; y fue sepultado en su casa en el desierto. 35Y el rey puso en su lugar a Benaía hijo de Joiada sobre el ejército; y a Sadoc puso el rey por sacerdote en lugar de Abiatar. 36Después envió el rey, e hizo venir a Simeí, y le dijo: Edifícate una casa en Jerusalén, y mora ahí, y no salgas de ahí a ninguna parte; 37porque sabe de cierto que el día que salieres, y pasares el torrente de Cedrón, sin duda morirás, y tu sangre será sobre tu cabeza. 38Y Simeí dijo al rey: La palabra es buena; como el rey mi señor ha dicho, así lo hará tu siervo. Y habitó Simeí en Jerusalén muchos días. 39Pero pasados tres años, aconteció que dos siervos de Simeí huyeron a Aquís, hijo de Maaca, rey de Gat. Y dieron aviso a Simeí, diciendo: He aquí que tus siervos [están] en Gat. 40Se levantó entonces Simeí, y enalbardó su asno, y fue a Gat, a Aquís, a procurar sus siervos. Fue, pues, Simeí, y volvió sus siervos de Gat. 41Luego fue dicho a Salomón que Simeí había ido de Jerusalén hasta Gat, y que había vuelto. 42Entonces el rey envió, e hizo venir a Simeí, y le dijo: ¿No te hice jurar yo por Jehová, y te protesté, diciendo: El día que salieres, y fueres a alguna parte, sabe de cierto que has de morir? Y tú me dijiste: La palabra [es] buena, yo la obedezco. 43¿Por qué, pues, no guardaste el juramento de Jehová, y el mandamiento que yo te impuse? 44Dijo además el rey a Simeí: Tú sabes todo el mal, el cual tu corazón bien sabe, que cometiste contra mi padre David; Jehová, pues, ha tornado el mal sobre tu cabeza. 45Y el rey Salomón [será] bendito, y el trono de David será firme perpetuamente delante de Jehová. 46Entonces el rey mandó a Benaía hijo de Joiada, el cual salió y le hirió, y murió. Y el reino fue confirmado en la mano de Salomón." {1 Reyes 2}
"1Y Salomón hizo parentesco con Faraón rey de Egipto, porque tomó la hija de Faraón, y la trajo a la ciudad de David, entre tanto que acababa de edificar su casa, y la casa de Jehová, y los muros de Jerusalén alrededor. 2Hasta entonces el pueblo sacrificaba en los lugares altos; porque no había casa edificada al nombre de Jehová hasta aquellos tiempos. 3Mas Salomón amó a Jehová, andando en los estatutos de su padre David; solamente sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. 4E iba el rey a Gabaón, porque aquél [era] el lugar alto principal, y sacrificaba allí, mil holocaustos sacrificaba Salomón sobre aquel altar. 5Y se apareció Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y le dijo Dios: Pide lo que quieras que yo te dé. 6Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, según que él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo; y tú le has conservado esta tu grande misericordia, que le diste hijo que se sentase en su trono, como [sucede] en este día. 7Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre; y yo [no soy sino] un joven, y no sé [cómo] entrar ni salir. 8Y tu siervo [está] en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por [su] multitud. 9Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 10Y agradó delante del Señor que Salomón pidiese esto. 11Y le dijo Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, sino que demandaste para ti inteligencia para oír juicio; 12he aquí he hecho conforme a tus palabras; he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no haya habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. 13Y aun también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria, de tal manera que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. 14Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días. 15Y cuando Salomón despertó, vio que era sueño. Y vino a Jerusalén, y se presentó delante del arca del pacto de Jehová, y sacrificó holocaustos, e hizo ofrendas de paz; hizo también banquete a todos sus siervos. 16En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres [que eran] rameras, y se presentaron delante de él. 17Y una de las mujeres, dijo: ¡Ah, señor mío! Yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa. 18Y aconteció al tercer día después que yo di a luz, que ésta también dio a luz, y [morábamos] nosotras juntas; ninguno de fuera [estaba] en casa, sino nosotras dos en la casa. 19Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él. 20Y ella se levantó a media noche, y tomó a mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso a mi lado su hijo muerto. 21Y cuando yo me levanté por la mañana para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; mas le observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz. 22Entonces la otra mujer dijo: No; mi hijo [es] el que vive, y tu hijo [es] el muerto. Y la otra volvió a decir: No; tu hijo [es] el muerto, y mi hijo [es] el que vive. Así hablaban delante del rey. 23El rey entonces dijo: Ésta dice: Mi hijo [es] el que vive, y tu hijo [es] el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo [es] el muerto, y mi hijo [es] el que vive. 24Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. 25En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. 26Entonces la mujer de quien [era] el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Mas la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo. 27Entonces el rey respondió y dijo: Dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis; ella [es] su madre. 28Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que [había] en él sabiduría de Dios para juzgar." {1 Reyes 3}
"1Reinó, pues, el rey Salomón sobre todo Israel. 2Y éstos [fueron] los príncipes que tuvo: Azarías hijo del sacerdote Sadoc; 3Elioref y Ahías, hijos de Sisa, escribas; Josafat hijo de Ahilud el cronista; 4Benaía hijo de Joiada [era] sobre el ejército; y Sadoc y Abiatar [eran] los sacerdotes; 5Azarías hijo de Natán [era] sobre los gobernadores; Zabud hijo de Natán [era] el oficial principal y amigo del rey; 6Y Ahisar [era] mayordomo; y Adoniram hijo de Abda [era] sobre el tributo. 7Y tenía Salomón doce gobernadores sobre todo Israel, los cuales mantenían al rey y a su casa. Cada uno de ellos le abastecía por un mes en el año. 8Y éstos [son] los nombres de ellos: El hijo de Hur en el monte de Efraín; 9el hijo de Decar, en Macas, y en Saalbim, y en Bet-semes, y en Elón, y en Bet-hanan; 10el hijo de Hesed, en Arubot; éste [tenía] también a Soco y toda la tierra de Hefer; 11el hijo de Abinadab, en todos los términos de Dor; éste tenía por esposa a Tafat hija de Salomón; 12Baana hijo de Ahilud, en Taanac y Meguido, y en toda Bet-seán, que [está] cerca de Zaretán, abajo de Jezreel, desde Bet-seán hasta Abel-mehola, y hasta el otro lado de Jocmeam; 13el hijo de Geber, en Ramot de Galaad; éste tenía también las ciudades de Jair hijo de Manasés, las cuales estaban en Galaad; tenía también la provincia de Argob, que [estaba] en Basán, sesenta grandes ciudades con muro y cerraduras de bronce; 14Ahinadab hijo de Iddo, en Mahanaim; 15Ahimaas en Neftalí; éste tomó también por esposa a Basemat hija de Salomón. 16Baana hijo de Husai, en Aser y en Alot; 17Josafat hijo de Parúa, en Isacar; 18Simeí hijo de Ela, en Benjamín; 19Geber hijo de Uri, en la tierra de Galaad, la tierra de Sehón rey de los amorreos, y de Og rey de Basán; éste [era] el único gobernador en aquella tierra. 20Judá e Israel [eran] muchos, como la arena que [está] junto al mar en multitud, comiendo, bebiendo y alegrándose. 21Y Salomón señoreaba sobre todos los reinos desde el río hasta la tierra de los filisteos y hasta el término de Egipto; y traían presentes, y sirvieron a Salomón todos los días de su vida. 22Y la provisión de Salomón era cada día treinta coros de flor de harina, y sesenta coros de harina, 23diez bueyes engordados, y veinte bueyes de pasto, y cien ovejas; sin los ciervos, gacelas, corzos, y aves engordadas. 24Porque él señoreaba en toda [la región] que estaba de este lado del río, desde Tifsa hasta Gaza, sobre todos los reyes de este lado del río; y tuvo paz por todos lados en derredor suyo. 25Y Judá e Israel vivían seguros, cada uno debajo de su parra y debajo de su higuera, desde Dan hasta Beerseba, todos los días de Salomón. 26Tenía además de esto Salomón cuarenta mil caballos en sus caballerizas para sus carros, y doce mil jinetes. 27Y estos gobernadores mantenían al rey Salomón, y a todos los que a la mesa del rey Salomón venían, cada uno un mes; nada les hacía falta. 28Traían también cebada y paja para los caballos y para los dromedarios, al lugar donde estaban [los oficiales], cada uno conforme al cargo que tenía. 29Y Dios dio a Salomón sabiduría, y prudencia muy grande, y anchura de corazón como la arena que [está] a la orilla del mar. 30Y la sabiduría de Salomón sobrepasaba a la de todos los orientales, y a toda la sabiduría de Egipto. 31Y aun fue más sabio que todos los hombres; más que Etán ezraíta, y que Hemán, Calcol y Darda, hijos de Mahol; y se extendió su fama por todas las naciones de alrededor. 32Y compuso tres mil proverbios; y sus cantos fueron mil cinco. 33También disertó sobre los árboles, desde el cedro del Líbano hasta el hisopo que nace en la pared. Asimismo disertó sobre los animales, las aves, los reptiles, y los peces. 34Y venían de todos los pueblos a oír la sabiduría de Salomón, y de todos los reyes de la tierra, donde había llegado la fama de su sabiduría." {1 Reyes 4}
"1Hiram rey de Tiro envió también sus siervos a Salomón, luego que oyó que lo habían ungido por rey en lugar de su padre; porque Hiram siempre había amado a David. 2Entonces Salomón envió [a decir] a Hiram: 3Tú sabes como mi padre David no pudo edificar casa al nombre de Jehová su Dios, por las guerras que le rodearon, hasta que Jehová puso sus enemigos bajo las plantas de sus pies. 4Ahora Jehová mi Dios me ha dado reposo por todas partes; [de modo que] ni hay adversarios ni mal que nos azote. 5Yo por tanto he determinado ahora edificar casa al nombre de Jehová mi Dios, como Jehová lo habló a David mi padre, diciendo: Tu hijo, que yo pondré en lugar tuyo en tu trono, él edificará casa a mi nombre. 6Manda, pues, ahora que me corten cedros del Líbano; y mis siervos estarán con los tuyos, y yo te daré por tus siervos el salario que tú dijeres; porque tú sabes bien que ninguno [hay] entre nosotros que sepa labrar la madera como los sidonios. 7Y aconteció que cuando Hiram oyó las palabras de Salomón, se gozó en gran manera, y dijo: Bendito [sea] hoy Jehová, que dio hijo sabio a David sobre este pueblo tan grande. 8Y envió Hiram a decir a Salomón: He oído lo que me mandaste a decir; yo haré todo lo que tú desees acerca de la madera de cedro, y la madera de abeto. 9Mis siervos la llevarán desde el Líbano al mar; y yo la pondré en balsas por el mar hasta el lugar que tú me señales, y allí se desatará, y tú la tomarás; y tú cumplirás mi deseo al dar de comer a mi familia. 10Dio, pues, Hiram a Salomón madera de cedro y madera de abeto, toda la que quiso. 11Y Salomón daba a Hiram veinte mil coros de trigo para el sustento de su familia, y veinte coros de aceite puro; esto daba Salomón a Hiram año tras año. 12Y Jehová dio sabiduría a Salomón, como le había prometido; y hubo paz entre Hiram y Salomón, e hicieron alianza entre ambos. 13Y el rey Salomón impuso leva a todo Israel, y la leva fue de treinta mil hombres: 14Los cuales enviaba al Líbano de diez mil en diez mil, cada mes por su turno, viniendo así a estar un mes en el Líbano, y dos meses en sus casas; y Adoniram [estaba] a cargo de aquella leva. 15Tenía también Salomón setenta mil que llevaban las cargas, y ochenta mil cortadores en el monte; 16sin los principales oficiales de Salomón que [estaban] sobre la obra, tres mil trescientos, los cuales tenían cargo del pueblo que hacía la obra. 17Y mandó el rey que trajesen grandes piedras, piedras costosas, para los cimientos de la casa, y piedras labradas. 18Y los albañiles de Salomón y los albañiles de Hiram, y los giblitas, cortaron y aparejaron la madera y la cantería para labrar la casa." {1 Reyes 5}
"1Y aconteció en el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, en el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Zif, que [es] el mes segundo, que él comenzó a edificar la casa de Jehová. 2La casa que el rey Salomón edificó a Jehová, [tuvo] sesenta codos de largo y veinte de ancho, y treinta codos de alto. 3Y el pórtico delante del templo de la casa, [tenía] veinte codos de largo, según la anchura de la casa, y su ancho [era] de diez codos delante de la casa. 4E hizo a la casa ventanas anchas por dentro, y estrechas por fuera. 5Edificó también junto al muro de la casa aposentos alrededor, [contra] las paredes de la casa en derredor del templo y del oráculo; e hizo cámaras alrededor. 6El aposento de abajo [era] de cinco codos de ancho, y el de en medio de seis codos de ancho, y el tercero de siete codos de ancho; porque por fuera había hecho ranuras a la casa en derredor, para no trabar las vigas de las paredes de la casa. 7Y la casa cuando se edificó, la fabricaron de piedras que traían ya acabadas; de tal manera que cuando la edificaban, ni martillos ni hachas se oyeron en la casa, ni ningún otro instrumento de hierro. 8La puerta del aposento de en medio [estaba] al lado derecho de la casa: y se subía por una escalera de caracol al de en medio, y [del aposento] de en medio al tercero. 9Edificó, pues, la casa, y la terminó; y cubrió la casa con artesonados de cedro. 10Y edificó asimismo el aposento en derredor de toda la casa, de altura de cinco codos, el cual se apoyaba en la casa con maderas de cedro. 11Y vino palabra de Jehová a Salomón, diciendo: 12[En cuanto a] esta casa que tú edificas; si anduvieres en mis estatutos, e hicieres mis decretos, y guardares todos mis mandamientos andando en ellos, yo cumpliré contigo mi palabra que hablé a David tu padre; 13y habitaré en medio de los hijos de Israel, y no abandonaré a mi pueblo Israel. 14Así pues, Salomón edificó la casa, y la terminó. 15Y cubrió las paredes de la casa con tablas de cedro, revistiéndola de madera por dentro, desde el suelo de la casa hasta las vigas de la techumbre; cubrió también el piso con madera de abeto. 16Asimismo hizo al final de la casa un edificio de veinte codos, de tablas de cedro, desde el suelo hasta lo más alto; y edificó en la casa un oráculo, que es el lugar santísimo. 17Y la casa, esto [es], el templo de adelante, tenía cuarenta codos [de largo]. 18Y la casa [estaba] cubierta de cedro por dentro, y tenía entalladuras de calabazas silvestres y de botones de flores. Todo [era] cedro; ninguna piedra se veía. 19Y adornó el lugar santísimo por dentro en medio de la casa, para poner allí el arca del pacto de Jehová. 20Y el lugar santísimo estaba en la parte de adentro, el cual [tenía] veinte codos de largo, y otros veinte de ancho, y otros veinte de altura; y lo cubrió de oro purísimo; asimismo cubrió [de oro] el altar de cedro. 21Luego Salomón cubrió de oro puro la casa por dentro, y cerró la entrada del santuario interior con cadenas de oro, y lo cubrió de oro. 22Y cubrió de oro toda la casa, hasta que toda la casa fue terminada; y asimismo cubrió de oro todo el altar que estaba frente al lugar santísimo. 23Hizo también en el lugar santísimo dos querubines de madera de olivo, [cada uno] de diez codos de altura. 24Una ala del querubín [tenía] cinco codos, y la otra ala del querubín otros cinco codos; así que [había] diez codos desde la punta de una ala hasta la punta de la otra. 25Asimismo el otro querubín [tenía] diez codos; porque ambos querubines [eran] de un mismo tamaño y de una misma hechura. 26La altura de un querubín [era] de diez codos, y asimismo la del otro. 27Y puso estos querubines en la casa de adentro; y los querubines tenían las alas extendidas, de modo que el ala de uno tocaba [una] pared, y el ala del otro querubín tocaba a la otra pared, y las otras dos alas se tocaban la una a la otra en la mitad de la casa. 28Y cubrió de oro los querubines. 29Y esculpió todas las paredes de la casa alrededor de diversas figuras, de querubines, de palmeras, y de botones de flores, por dentro y por fuera. 30Y cubrió de oro el piso de la casa, por dentro y por fuera. 31Y a la entrada del oráculo hizo puertas de madera de olivo; y el umbral y los postes [tenían] cinco esquinas. 32Las dos puertas [eran] de madera de olivo; y entalló en ellas figuras de querubines y de palmeras y de botones de flores, y las cubrió de oro; cubrió también de oro los querubines y las palmeras. 33Igualmente hizo a la puerta del templo postes cuadrados de madera de olivo. 34Y las dos puertas [eran] de madera de abeto. Las dos hojas de una puerta [eran] giratorias, y las dos hojas de la otra puerta también [eran] giratorias. 35Y entalló [en ellas] querubines y palmeras y botones de flores, y las cubrió de oro ajustado a las entalladuras. 36Y edificó el atrio interior de tres hileras de piedras labradas, y de una hilera de vigas de cedro. 37En el cuarto año, en el mes de Zif, se echaron los cimientos de la casa de Jehová. 38Y en el año undécimo, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fue acabada la casa en todas sus partes y conforme a todo su diseño. La edificó, pues, en siete años." {1 Reyes 6}
"1Después edificó Salomón su propia casa en trece años, y terminó toda su casa. 2Asimismo edificó la casa del bosque del Líbano, la cual [tenía] cien codos de longitud, y cincuenta codos de anchura, y treinta codos de altura, sobre cuatro hileras de columnas de cedro, con vigas de cedro sobre las columnas. 3Y [estaba] cubierta de tablas de cedro arriba sobre las vigas, que se apoyaban en cuarenta y cinco columnas; cada hilera tenía quince [columnas]. 4Y [había] tres hileras de ventanas, una ventana contra la otra en tres hileras. 5Y todas las puertas y postes [eran] cuadrados; y unas ventanas [estaban] frente a las otras en tres hileras. 6También hizo un pórtico de columnas, que [tenía] cincuenta codos de largo, y treinta codos de ancho; y este pórtico [estaba] delante de aquellas otras, con sus columnas y maderos correspondientes. 7Hizo asimismo el pórtico del trono en que había de juzgar, el pórtico del juicio, y lo vistió de cedro desde el suelo hasta el techo. 8Y en la casa en que él moraba, [había] otro atrio dentro del pórtico, de obra semejante a ésta. Edificó también Salomón una casa semejante a aquel pórtico, para la hija de Faraón, la cual había tomado por esposa. 9Todas aquellas obras [fueron] de piedras costosas, cortadas y aserradas con sierras según las medidas, así por dentro como por fuera, desde el cimiento hasta los remates, y asimismo por fuera hasta el gran atrio. 10El cimiento [era] de piedras costosas, de piedras grandes, de piedras de diez codos, y de piedras de ocho codos. 11De allí hacia arriba [era] también de piedras preciosas, labradas conforme a sus medidas, y madera de cedro. 12Y en el gran atrio alrededor [había] tres hileras de piedras labradas, y una hilera de vigas de cedro; y así el atrio interior de la casa de Jehová, y el atrio de la casa. 13Y envió el rey Salomón, e hizo venir de Tiro a Hiram, 14hijo de una viuda de la tribu de Neftalí, y su padre [era] de Tiro, y trabajaba en bronce, lleno de sabiduría y de inteligencia y saber en toda obra de bronce. Éste, pues, vino al rey Salomón, e hizo toda su obra. 15Y vació dos columnas de bronce, la altura de cada una era de dieciocho codos; y rodeaba a una y a otra columna un cordón de doce codos. 16Hizo también dos capiteles de bronce fundido, para que fuesen puestos sobre las cabezas de las columnas; la altura de un capitel [era] de cinco codos, y la del otro capitel de cinco codos. 17Había trenzas a manera de red, y unos cordones a manera de cadenas, para los capiteles que [estaban] sobre las cabezas de las columnas; siete para cada capitel. 18E hizo también dos hileras de granadas alrededor de la red, para cubrir los capiteles que [estaban] sobre las cabezas de las columnas con las granadas; y de la misma forma hizo en el otro capitel. 19Los capiteles que [estaban] sobre las columnas en el pórtico, tenían forma de lirios, [y eran] de cuatro codos. 20[Tenían] también los capiteles de sobre las dos columnas, doscientas granadas en dos hileras alrededor en cada capitel, encima de la parte abultada del capitel, el cual estaba rodeado por la red. 21Estas columnas erigió en el pórtico del templo; y levantó la columna de la mano derecha, y le puso por nombre Jaquín; y levantó la columna de la mano izquierda, y llamó su nombre Boaz. 22Y [puso] en las cabezas de las columnas tallado en forma de lirios; y así se acabó la obra de las columnas. 23Hizo asimismo un mar de fundición, de diez codos de un lado al otro, perfectamente redondo; su altura [era] de cinco codos, y lo ceñía alrededor un cordón de treinta codos. 24Y rodeaban aquel mar por debajo de su borde en derredor unas bolas como calabazas, diez en cada codo, que ceñían el mar alrededor en dos hileras, las cuales habían sido fundidas cuando el [mar] fue fundido. 25Y estaba asentado sobre doce bueyes; tres miraban al norte, y tres miraban al poniente, y tres miraban al sur, y tres miraban al oriente; sobre éstos [se apoyaba] el mar, y las traseras de ellos [estaban] hacia la parte de adentro. 26El grueso del mar [era] de un palmo menor, y su borde era labrado como el borde de un cáliz, o de flor de lirio; y contenía dos mil batos. 27Hizo también diez bases de bronce, [siendo] la longitud de cada base de cuatro codos, y la anchura de cuatro codos, y de tres codos la altura. 28La obra de las bases [era] de esta [manera]: tenían unos tableros, los cuales [estaban] entre molduras; 29y sobre aquellos tableros que [estaban] entre molduras, [había] figuras de leones, de bueyes y de querubines; y sobre las molduras de la base, así encima como debajo de los leones y de los bueyes, [había] unas añadiduras de bajo relieve. 30Cada base tenía cuatro ruedas de bronce con ejes de bronce; y en sus cuatro esquinas tenían soportes de fundición, soportes que [quedaban] debajo de la fuente, al lado de cada una de las añadiduras. 31Y la boca de la fuente entraba un codo en el remate que salía para arriba de la base; y [era] su boca redonda, de la hechura del mismo remate, y éste [era] de codo y medio. Había también sobre la boca entalladuras con sus tableros, los cuales [eran] cuadrados, no redondos. 32Las cuatro ruedas [estaban] debajo de los tableros, y los ejes de las ruedas nacían en la misma base. La altura de cada rueda [era] de un codo y medio. 33Y la hechura de las ruedas [era] como la hechura de las ruedas de un carro; sus ejes, sus rayos, y sus cubos, y sus cinchos, todo [era] de fundición. 34Asimismo los cuatro soportes a las cuatro esquinas de cada base; y los soportes [eran] de la misma base. 35Y en lo alto de la base [había] medio codo de altura redondo por todas partes; y encima de la base sus molduras y tableros, los cuales salían de ella misma. 36E hizo en las tablas de las molduras, y en los tableros, entalladuras de querubines, y de leones, y de palmeras, con proporción en el espacio de cada una, y alrededor otros adornos. 37De esta [forma] hizo diez bases fundidas de una misma manera, de una misma medida, y de una misma entalladura. 38Hizo también diez fuentes de bronce; cada fuente contenía cuarenta batos, y cada una era de cuatro codos; y asentó una fuente sobre cada una de las diez bases. 39Y puso las cinco bases a la mano derecha de la casa, y las otras cinco a la mano izquierda: y asentó el mar al lado derecho de la casa, al oriente, hacia el sur. 40Asimismo hizo Hiram fuentes, y tenazas, y cuencos. Así terminó Hiram toda la obra que hizo a Salomón para la casa de Jehová: 41Las dos columnas, y los [dos] tazones redondos de los capiteles que estaban en lo alto de las dos columnas; y dos redes que cubrían los dos tazones redondos de los capiteles que [estaban] sobre la cabeza de las columnas; 42y cuatrocientas granadas para las dos redes, dos hileras de granadas en cada red, para cubrir los dos tazones redondos que [estaban] sobre las cabezas de las columnas; 43y las diez bases, y las diez fuentes sobre las bases; 44y un mar, y doce bueyes debajo del mar; 45y calderos, paletas, cuencos, y todos los vasos que Hiram hizo al rey Salomón para la casa de Jehová [eran] de bronce bruñido. 46Todo lo hizo fundir el rey en la llanura del Jordán, en tierra arcillosa, entre Sucot y Zaretán. 47Y Salomón no inquirió el peso del bronce de todos los utensilios, por la grande cantidad de ellos. 48E hizo Salomón todos los utensilios que [pertenecían] a la casa de Jehová; un altar de oro, y una mesa sobre la cual [estaban] los panes de la proposición, también de oro; 49y cinco candeleros de oro purísimo a la mano derecha, y otros cinco a la izquierda, delante del oráculo; con las flores, las lámparas y las tenazas de oro. 50Asimismo los cántaros, despabiladeras, tazas, cucharillas, e incensarios, de oro purísimo; también de oro los quiciales de las puertas de la casa de adentro, del lugar santísimo, y los de las puertas del templo. 51Así fue terminada toda la obra que dispuso hacer el rey Salomón para la casa de Jehová. Y metió Salomón lo que David su padre había dedicado, plata, oro y vasos, y lo puso todo en las tesorerías de la casa de Jehová." {1 Reyes 7}
"1Entonces Salomón reunió a los ancianos de Israel, y a todas las cabezas de las tribus, y a los príncipes de las familias de los hijos de Israel ante el rey Salomón en Jerusalén, para traer el arca del pacto de Jehová de la ciudad de David, que [es] Sión. 2Y se congregaron ante el rey Salomón todos los varones de Israel en el mes de Etanim, que es el mes séptimo, en el día de la fiesta solemne. 3Y vinieron todos los ancianos de Israel, y los sacerdotes tomaron el arca. 4Y llevaron el arca de Jehová, y el tabernáculo del testimonio, y todos los vasos sagrados que [estaban] en el tabernáculo; los cuales llevaban los sacerdotes y levitas. 5Y el rey Salomón, y toda la congregación de Israel que se había reunido con él, [estaban] con él delante del arca, sacrificando ovejas y bueyes, que por la multitud no se podían contar ni numerar. 6Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el oráculo de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines. 7Porque los querubines tenían extendidas las alas sobre el lugar del arca, y así cubrían los querubines el arca y sus varas por encima. 8E hicieron salir las varas; de modo que las cabezas de las varas se dejaban ver desde el lugar santo delante del oráculo, mas no se veían desde afuera; y así se quedaron hasta hoy. 9Ninguna cosa [había] en el arca, salvo las dos tablas de piedra que allí había puesto Moisés en Horeb, donde Jehová hizo [pacto] con los hijos de Israel, cuando salieron de la tierra de Egipto. 10Y aconteció que cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. 11Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová. 12Entonces dijo Salomón: Jehová ha dicho que Él habitaría en la densa oscuridad. 13Yo he edificado casa por morada para ti, morada en que tú habites para siempre. 14Y volviendo el rey su rostro, bendijo a toda la congregación de Israel; y toda la congregación de Israel estaba en pie. 15Y dijo: Bendito [sea] Jehová Dios de Israel, que con su boca habló a David mi padre, y con su mano [lo] ha cumplido, diciendo: 16Desde el día que saqué mi pueblo Israel de Egipto, no he escogido ciudad de todas las tribus de Israel para edificar casa en la cual estuviese mi nombre, aunque escogí a David para que presidiese en mi pueblo Israel. 17Y David mi padre tuvo en su corazón edificar casa al nombre de Jehová Dios de Israel. 18Mas Jehová dijo a David mi padre: En cuanto al haber tenido en tu corazón edificar casa a mi nombre, bien has hecho en tener esto en tu corazón. 19Pero tú no edificarás la casa, sino tu hijo que saldrá de tus lomos, él edificará casa a mi nombre. 20Y Jehová ha cumplido su palabra que había dicho; porque yo me he levantado en lugar de David mi padre, y me he sentado en el trono de Israel, como Jehová había dicho, y he edificado la casa al nombre de Jehová Dios de Israel. 21Y he puesto en ella lugar para el arca, en la cual está el pacto de Jehová, que Él hizo con nuestros padres cuando los sacó de la tierra de Egipto. 22Se puso luego Salomón delante del altar de Jehová, en presencia de toda la congregación de Israel, y extendiendo sus manos al cielo, 23dijo: Jehová Dios de Israel, no [hay] Dios como tú, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra, que guardas el pacto y la misericordia a tus siervos, los que andan delante de ti de todo su corazón; 24que has cumplido a tu siervo David mi padre lo que le dijiste; lo dijiste con tu boca, y con tu mano lo has cumplido, como [sucede] este día. 25Ahora pues, Jehová Dios de Israel, cumple a tu siervo David mi padre lo que le prometiste, diciendo: No faltará varón de ti delante de mí, que se siente en el trono de Israel, con tal que tus hijos guarden su camino, que anden delante de mí como tú delante de mí has andado. 26Ahora pues, oh Dios de Israel, cúmplase tu palabra que dijiste a tu siervo David mi padre. 27Pero ¿es verdad que Dios ha de morar sobre la tierra? He aquí que el cielo, y el cielo de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado? 28Con todo, tú atiende a la oración de tu siervo, y a su plegaria, oh Jehová Dios mío, oye el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti: 29Que estén tus ojos abiertos de noche y de día sobre esta casa, sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí; y que oigas la oración que tu siervo haga hacia este lugar. 30Escucha, pues, la oración de tu siervo, y de tu pueblo Israel; cuando oren hacia este lugar, escucha tú desde el cielo, lugar de tu habitación; escucha tú y perdona. 31Si alguno pecare contra su prójimo, y le tomaren juramento haciéndole jurar, y viniere el juramento delante de tu altar en esta casa; 32escucha tú desde el cielo y actúa; y juzga a tus siervos, condenando al impío, tornando su proceder sobre su cabeza, y justificando al justo para darle conforme a su justicia. 33Si tu pueblo Israel fuere derrotado delante de sus enemigos, por haber pecado contra ti, y a ti se volvieren, y confesaren tu nombre, y oraren, y te rogaren y suplicaren en esta casa; 34escucha tú en el cielo, y perdona el pecado de tu pueblo Israel, y hazles volver a la tierra que diste a sus padres. 35Cuando el cielo se cerrare, y no lloviere, por haber ellos pecado contra ti, si oraren hacia este lugar, y confesaren tu nombre, y se volvieren del pecado, cuando los hubieres afligido; 36escucha tú en el cielo, y perdona el pecado de tus siervos y de tu pueblo Israel, enseñándoles el buen camino en que deben andar; y da lluvias sobre tu tierra, la cual diste a tu pueblo por heredad. 37Si en la tierra hubiere hambre, pestilencia, tizoncillo, añublo, langosta, o pulgón; si sus enemigos los tuvieren sitiados en la tierra de sus ciudades; cualquier plaga o enfermedad [que sea]; 38toda oración y toda súplica que [hiciere] cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga de su corazón, y extendiere sus manos hacia esta casa; 39escucha tú en el cielo, en la habitación de tu morada, y perdona, y actúa, y da a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces; (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres); 40para que te teman todos los días que vivieren sobre la faz de la tierra que tú diste a nuestros padres. 41Asimismo el extranjero, que no [es] de tu pueblo Israel, que viniere de lejanas tierras a causa de tu nombre 42(porque oirán de tu grande nombre, y de tu mano fuerte, y de tu brazo extendido), y viniere a orar a esta casa; 43escucha tú en el cielo, en la habitación de tu morada, y haz conforme a todo aquello por lo cual el extranjero clamare a ti; para que todos los pueblos de la tierra conozcan tu nombre, y te teman, como tu pueblo Israel, y entiendan que tu nombre es invocado sobre esta casa que yo edifiqué. 44Si tu pueblo saliere en batalla contra sus enemigos por el camino que tú los enviares, y oraren a Jehová hacia la ciudad que tú elegiste, y [hacia] la casa que yo edifiqué a tu nombre, 45escucha tú en el cielo su oración y su súplica, y ampara su causa. 46Si hubieren pecado contra ti (porque no [hay] hombre que no peque), y tú estuvieres airado contra ellos, y los entregares delante del enemigo, para que los cautiven y lleven a tierra enemiga, sea lejos o cerca, 47y ellos volvieren en sí en la tierra donde fueren cautivos; si se convirtieren, y oraren a ti en la tierra de los que los cautivaron, y dijeren: Pecamos, hemos hecho lo malo, hemos cometido impiedad; 48y si se convirtieren a ti de todo su corazón y de toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los hubieren llevado cautivos, y oraren a ti hacia su tierra, que tú diste a sus padres, hacia la ciudad que tú elegiste y la casa que yo he edificado a tu nombre; 49escucha tú en el cielo, en el lugar de tu morada, su oración y su súplica, y ampara su causa. 50Y perdona a tu pueblo que ha pecado contra ti, y todas sus transgresiones que han cometido contra ti; y haz que tengan de ellos misericordia los que los hubieren llevado cautivos; 51porque ellos [son] tu pueblo y tu heredad, que tú sacaste de Egipto, de en medio del horno de hierro. 52Estén abiertos tus ojos a la oración de tu siervo, y a la plegaria de tu pueblo Israel, para oírlos en todo aquello por lo que te invocaren; 53porque tú los apartaste para ti por tu heredad de todos los pueblos de la tierra, como lo dijiste por mano de Moisés tu siervo, cuando sacaste a nuestros padres de Egipto, oh Señor Jehová. 54Y fue que cuando Salomón acabó de hacer toda esta oración y súplica a Jehová, se levantó de estar de rodillas delante del altar de Jehová con sus manos extendidas al cielo; 55y puesto en pie, bendijo a toda la congregación de Israel, diciendo en voz alta: 56Bendito [sea] Jehová, que ha dado reposo a su pueblo Israel, conforme a todo lo que Él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado. 57Sea con nosotros Jehová nuestro Dios, como fue con nuestros padres; y no nos desampare ni nos deje; 58y que incline nuestro corazón hacia Él, para que andemos en todos sus caminos, y guardemos sus mandamientos y sus estatutos y sus derechos, los cuales mandó a nuestros padres. 59Y que estas mis palabras con que he orado delante de Jehová estén cerca de Jehová nuestro Dios de día y de noche, para que Él proteja la causa de su siervo, y de su pueblo Israel, cada cosa en su tiempo; 60para que todos los pueblos de la tierra sepan que Jehová [es] Dios, y que no [hay] otro. 61Sea, pues, perfecto vuestro corazón para con Jehová nuestro Dios, andando en sus estatutos, y guardando sus mandamientos, como el día de hoy. 62Entonces el rey, y todo Israel con él, ofrecieron sacrificios delante de Jehová. 63Y ofreció Salomón sacrificios de paz, los cuales ofreció a Jehová; veintidós mil bueyes, y ciento veinte mil ovejas. Así dedicaron el rey y todos los hijos de Israel la casa de Jehová. 64Aquel mismo día santificó el rey el medio del atrio que [estaba] delante de la casa de Jehová: porque ofreció allí los holocaustos, y los presentes, y las grosuras de las ofrendas de paz; por cuanto el altar de bronce que [estaba] delante de Jehová [era] demasiado pequeño, y no cabían en él los holocaustos, las ofrendas y las grosuras de los sacrificios de paz. 65En aquel tiempo Salomón hizo fiesta, y con él todo Israel, una grande congregación, desde donde entran en Hamat hasta el río de Egipto, delante de Jehová nuestro Dios, por siete días y otros siete días, esto es, por catorce días. 66Y el octavo día despidió al pueblo; y ellos bendiciendo al rey, se fueron a sus tiendas alegres y gozosos de corazón por todos los beneficios que Jehová había hecho a David su siervo, y a su pueblo Israel." {1 Reyes 8}
"1Y sucedió que cuando Salomón hubo acabado la obra de la casa de Jehová, y la casa real, y todo lo que Salomón quiso hacer, 2Jehová apareció a Salomón la segunda vez, como le había aparecido en Gabaón. 3Y le dijo Jehová: Yo he oído tu oración y tu ruego, que has hecho en mi presencia. Yo he santificado esta casa que tú has edificado, para poner mi nombre en ella para siempre; y en ella estarán mis ojos y mi corazón todos los días. 4Y si tú anduvieres delante de mí, como anduvo David tu padre, en integridad de corazón y en equidad, haciendo todas las cosas que yo te he mandado, y guardando mis estatutos y mis decretos, 5yo afirmaré el trono de tu reino sobre Israel para siempre, como hablé a David tu padre, diciendo: No faltará de ti varón en el trono de Israel. 6Mas si obstinadamente os apartareis de mí vosotros y vuestros hijos, y no guardareis mis mandamientos y mis estatutos que yo he puesto delante de vosotros, sino que fuereis y sirviereis a dioses ajenos, y los adorareis; 7yo cortaré a Israel de sobre la faz de la tierra que les he entregado; y esta casa que he santificado a mi nombre, yo la echaré de delante de mí, e Israel será por proverbio y refrán a todos los pueblos; 8y esta casa, que está en estima, cualquiera que pasare por ella se asombrará, y silbará, y dirá: ¿Por qué ha hecho así Jehová a esta tierra, y a esta casa? 9Y dirán: Por cuanto dejaron a Jehová su Dios, que había sacado a sus padres de tierra de Egipto, y echaron mano a dioses ajenos, y los adoraron, y los sirvieron; por eso ha traído Jehová sobre ellos todo este mal. 10Y aconteció al cabo de veinte años, cuando Salomón había edificado las dos casas, la casa de Jehová y la casa real 11(Para las cuales Hiram rey de Tiro, había traído a Salomón madera de cedro y de abeto, y cuanto oro él quiso), que el rey Salomón dio a Hiram veinte ciudades en tierra de Galilea. 12Y salió Hiram de Tiro para ver las ciudades que Salomón le había dado, y no le agradaron. 13Y dijo: ¿Qué ciudades [son] estas que me has dado, hermano? Y les puso por nombre, la tierra de Cabul, hasta hoy. 14Y había Hiram enviado al rey ciento veinte talentos de oro. 15Y ésta [es] la razón de la leva que el rey Salomón impuso para edificar la casa de Jehová, y su casa, y a Milo, y el muro de Jerusalén, y a Hazor, y Meguido, y Gezer. 16Faraón el rey de Egipto había subido y tomado a Gezer, y la quemó, y dio muerte a los cananeos que habitaban la ciudad, y la dio [en] don a su hija, la esposa de Salomón. 17Restauró, pues, Salomón a Gezer, y a la baja Bet-horón, 18y a Baalat, y a Tadmor en tierra del desierto. 19Asimismo todas las ciudades donde Salomón tenía municiones, y las ciudades de los carros, y las ciudades de la gente de a caballo, y todo lo que Salomón deseó edificar en Jerusalén, en el Líbano, y en toda la tierra de su señorío. 20A todos los pueblos que [quedaron] de los amorreos, heteos, ferezeos, heveos, jebuseos, que no fueron de los hijos de Israel; 21a sus hijos que quedaron en la tierra después de ellos, que los hijos de Israel no pudieron exterminar, hizo Salomón que sirviesen con tributo hasta hoy. 22Mas a ninguno de los hijos de Israel impuso Salomón servicio, sino que [eran] hombres de guerra, o sus criados, o sus príncipes, o sus capitanes, o comandantes de sus carros, o su gente de a caballo. 23Éstos [eran] los jefes de los oficiales que [estaban] al frente de la obra de Salomón, quinientos cincuenta, los cuales supervisaban al pueblo que trabajaba en aquella obra. 24Y subió la hija de Faraón de la ciudad de David a su casa que [Salomón] le había edificado; entonces edificó él a Milo. 25Y ofrecía Salomón tres veces cada año holocaustos y sacrificios de paz sobre el altar que él edificó a Jehová, y quemaba incienso sobre el altar que [estaba] delante de Jehová. Así terminó la casa. 26Hizo también el rey Salomón navíos en Ezión-geber, que [está] junto a Elot en la ribera del Mar Rojo, en la tierra de Edom. 27Y envió Hiram en ellos a sus siervos, marineros y diestros en el mar, con los siervos de Salomón; 28los cuales fueron a Ofir, y tomaron de allí oro, cuatrocientos veinte talentos, y lo trajeron al rey Salomón." {1 Reyes 9}
"1Y cuando la reina de Seba oyó la fama de Salomón, debido al nombre de Jehová, vino a probarle con preguntas difíciles. 2Y vino a Jerusalén con un séquito muy grande, con camellos cargados de especias, y oro en gran abundancia, y piedras preciosas; y cuando vino a Salomón, ella le comunicó todo lo que había en su corazón. 3Y Salomón respondió a todas sus preguntas; ninguna cosa se le escondió al rey, que no le pudiese responder. 4Y cuando la reina de Seba vio toda la sabiduría de Salomón, y la casa que había edificado, 5asimismo la comida de su mesa, el asiento de sus siervos, el estado y la vestimenta de los que le servían, sus maestresalas, y sus holocaustos que sacrificaba en la casa de Jehová, se quedó sin aliento. 6Y dijo al rey: Verdad es lo que oí en mi tierra de tus hechos y de tu sabiduría; 7mas yo no lo creía, hasta que he venido, y mis ojos han visto, y he aquí, que ni la mitad me había sido dicha; es mayor tu sabiduría y bien que la fama que yo había oído. 8Bienaventurados tus varones, dichosos estos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría. 9Jehová tu Dios sea bendito, que se agradó de ti para ponerte en el trono de Israel; porque Jehová ha amado siempre a Israel, y te ha puesto por rey, para que hagas derecho y justicia. 10Y dio ella al rey ciento veinte talentos de oro, y gran cantidad de especiería, y piedras preciosas; nunca vino tan gran cantidad de especias, como la reina de Seba dio al rey Salomón. 11La flota de Hiram que había traído el oro de Ofir, traía también de Ofir mucha madera de sándalo, y piedras preciosas. 12Y de la madera de sándalo hizo el rey balaustres para la casa de Jehová, y para las casas reales, arpas también y salterios para los cantores; nunca vino semejante madera de sándalo, ni se ha visto hasta hoy. 13Y el rey Salomón dio a la reina de Seba todo lo que ella quiso, y todo lo que pidió, además de lo que Salomón le dio como de mano del rey. Y ella se volvió, y se fue a su tierra con sus criados. 14El peso del oro que Salomón recibía en un año, era seiscientos sesenta y seis talentos de oro; 15además de lo de los mercaderes, y lo de la contratación de especias, y lo de todos los reyes de Arabia y de los principales de la tierra. 16Hizo también el rey Salomón doscientos escudos de oro extendido; seiscientos [siclos] de oro gastó en cada escudo. 17Asimismo trescientos escudos de oro extendido, en cada uno de los cuales gastó tres libras de oro; y el rey los puso en la casa del bosque del Líbano. 18Hizo también el rey un gran trono de marfil, el cual cubrió de oro purísimo. 19Seis gradas tenía el trono, y lo alto de él era redondo por el respaldo; y [tenía] apoyos en ambos lados cerca del asiento, junto a los cuales estaban colocados dos leones. 20Estaban también doce leones puestos allí sobre las seis gradas, de un lado y de otro; en ningún otro reino se había hecho trono semejante. 21Y todos los vasos de beber del rey Salomón eran de oro, y asimismo toda la vajilla de la casa del bosque del Líbano [era] de oro puro; ninguno [era] de plata; en tiempo de Salomón [la plata] no era de estima. 22Porque el rey tenía en el mar la flota de Tarsis, con la flota de Hiram. Una vez en cada tres años venía la flota de Tarsis, y traía oro, plata, marfil, simios y pavos reales. 23Así excedía el rey Salomón a todos los reyes de la tierra en riquezas y en sabiduría. 24Toda la tierra procuraba ver el rostro de Salomón, para oír su sabiduría, la cual Dios había puesto en su corazón. 25Y todos le llevaban cada año sus presentes; vasos de oro, vasos de plata, vestiduras, armas, aromas, caballos y mulos. 26Y juntó Salomón carros y gente de a caballo; y tenía mil cuatrocientos carros, y doce mil jinetes, los cuales puso en las ciudades de los carros, y con el rey en Jerusalén. 27E hizo el rey que en Jerusalén la plata [llegara a ser] como las piedras, y los cedros como los sicómoros que se dan en abundancia en los valles. 28Y traían de Egipto caballos y lienzos a Salomón; porque la compañía de los mercaderes del rey compraba caballos y lienzos. 29Y venía y salía de Egipto, el carro por seiscientos [siclos] de plata, y el caballo por ciento cincuenta; y así los sacaban por mano de ellos, todos los reyes de los heteos, y de Siria." {1 Reyes 10}
"1Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las moabitas, amonitas, edomitas, sidonias y heteas; 2naciones de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No entraréis a ellas, ni ellas entrarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas se juntó Salomón con amor. 3Y tuvo setecientas esposas reinas, y trescientas concubinas; y sus esposas torcieron su corazón. 4Y aconteció que cuando Salomón era viejo, sus esposas inclinaron su corazón tras dioses ajenos; y su corazón no [era] perfecto para con Jehová su Dios, como [lo fue] el corazón de su padre David. 5Porque Salomón siguió a Astarot, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas. 6E hizo Salomón lo malo en los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre. 7Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que [está] enfrente de Jerusalén; y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón. 8Y así hizo para todas sus esposas extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses. 9Y se enojó Jehová contra Salomón, por cuanto su corazón se había desviado de Jehová Dios de Israel, que le había aparecido dos veces, 10y le había mandado acerca de esto, que no siguiese dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó Jehová. 11Y dijo Jehová a Salomón: Por cuanto ha habido esto en ti, y no has guardado mi pacto y mis estatutos que yo te mandé, romperé el reino de ti, y lo entregaré a tu siervo. 12Sin embargo no lo haré en tus días, por amor de David tu padre; lo romperé de la mano de tu hijo. 13Sin embargo no romperé todo el reino, [sino que] daré una tribu a tu hijo, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalén la cual yo he elegido. 14Y Jehová levantó un adversario a Salomón, a Hadad, edomita, de la sangre real, el cual estaba en Edom. 15Y sucedió que cuando David estaba en Edom, y Joab, el general del ejército, subió a enterrar a los muertos y mató a todos los varones de Edom 16(Porque seis meses habitó allí Joab, y todo Israel, hasta que hubo acabado a todo el sexo masculino en Edom), 17Hadad huyó, y con él algunos varones edomitas de los siervos de su padre, y se fue a Egipto, [siendo] Hadad aún un muchacho. 18Y se levantaron de Madián, y vinieron a Parán; y tomando consigo hombres de Parán, se vinieron a Egipto, a Faraón rey de Egipto, el cual le dio casa, y le señaló alimentos, y aun le dio tierra. 19Y halló Hadad grande favor delante de Faraón, el cual le dio por esposa a la hermana de su esposa, a la hermana de la reina Tahpenes. 20Y la hermana de Tahpenes le dio a luz a su hijo Genubat, al cual destetó Tahpenes dentro de la casa de Faraón; y estaba Genubat en casa de Faraón entre los hijos de Faraón. 21Y oyendo Hadad en Egipto que David había dormido con sus padres, y que era muerto Joab general del ejército, Hadad dijo a Faraón: Déjame ir a mi tierra. 22Y le respondió Faraón: ¿Por qué? ¿Qué te falta conmigo, que procuras irte a tu tierra? Y él respondió: Nada; con todo, te ruego que me dejes ir. 23Y Dios le levantó [otro] adversario, Rezón, hijo de Eliada, el cual había huido de su amo Hadad-ezer, rey de Soba. 24Y había juntado gente contra él, y se había hecho capitán de una compañía, cuando David deshizo a los [de Soba]. Después se fueron a Damasco, y habitaron allí y le hicieron rey en Damasco. 25Y fue adversario a Israel todos los días de Salomón; y fue otro mal con el de Hadad, porque aborreció a Israel, y reinó sobre Siria. 26Asimismo Jeroboam hijo de Nabat, efrateo de Zeredat, siervo de Salomón, cuya madre se llamaba Zerúa, mujer viuda, alzó [su] mano contra el rey. 27Y la causa por la cual éste alzó [su] mano contra el rey, [fue] ésta: Salomón edificando a Milo, cerró el portillo de la ciudad de David su padre. 28Y el varón Jeroboam [era] valiente y esforzado; y viendo Salomón al joven que era hombre activo, le encomendó todo el cargo de la casa de José. 29Aconteció, pues, en aquel tiempo, que saliendo Jeroboam de Jerusalén, le encontró en el camino el profeta Ahías silonita; y éste estaba cubierto con una capa nueva; y [estaban] ellos dos solos en el campo. 30Y trabando Ahías de la capa nueva que [tenía] sobre sí, [la] rompió en doce pedazos, 31y dijo a Jeroboam: Toma para ti diez pedazos; porque así dijo Jehová Dios de Israel: He aquí que yo romperé el reino de la mano de Salomón, y a ti daré diez tribus 32(pero él tendrá una tribu, por amor de David mi siervo, y por amor de Jerusalén, ciudad que yo he elegido de todas las tribus de Israel); 33por cuanto me han dejado, y han adorado a Astarot diosa de los sidonios, y a Quemos dios de Moab, y a Moloc dios de los hijos de Amón; y no han andado en mis caminos, para hacer lo recto delante de mis ojos, y [guardar] mis estatutos, y mis derechos, como hizo David su padre. 34Pero no quitaré todo el reino de sus manos, sino que lo retendré por príncipe todos los días de su vida, por amor de David mi siervo, al cual yo elegí, y él guardó mis mandamientos y mis estatutos: 35Pero quitaré el reino de la mano de su hijo, y lo daré a ti, las diez tribus. 36Y a su hijo daré una tribu, para que mi siervo David tenga lámpara todos los días delante de mí en Jerusalén, ciudad que yo me elegí para poner en ella mi nombre. 37Yo, pues, te tomaré a ti, y tú reinarás en todas las cosas que deseare tu alma, y serás rey sobre Israel. 38Y será que, si prestares oído a todas las cosas que te mandare, y anduvieres en mis caminos, e hicieres lo recto delante de mis ojos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como hizo David mi siervo, yo seré contigo, y te edificaré casa firme, como la edifiqué a David, y yo te entregaré a Israel. 39Y yo afligiré la simiente de David a causa de esto, mas no para siempre. 40Procuró por tanto Salomón matar a Jeroboam, pero levantándose Jeroboam, huyó a Egipto, a Sisac rey de Egipto, y estuvo en Egipto hasta la muerte de Salomón. 41Lo demás de los hechos de Salomón, y todas las cosas que hizo, y su sabiduría, ¿no [están] escritas en el libro de los hechos de Salomón? 42Y los días que Salomón reinó en Jerusalén sobre todo Israel, [fueron] cuarenta años. 43Y durmió Salomón con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David: y reinó en su lugar Roboam su hijo." {1 Reyes 11}