Testimonio
21-12-2021
En ese momento, yo empecé a ver muchas personas —en una ciudad que me mostraron—. Vi unas mujeres, que se me llamó la atención a su vestimenta. En ese momento, mientras yo miraba la vestimenta de cada una y lo grotesco de éstas, se me dijo: "según usan estas mujeres estos pantalones, eso es lo que sale por su boca. ¡Tened cuidado!"
Yo vi, entonces, en ese momento, que mujeres y hombres estaban corriendo. Yo no veía por lo cual ellos estaban corriendo, cuál era el motivo de su carrera, pero, en ese momento, cuando pasaron frente a mí, pude ver que un león que botaba fuego por la boca los perseguía. Y el león estaba muy cerca de ellos y cuando él botaba fuego, [a] todos los que estaban cerca de él, el fuego los alcanzaba y los quemaba.
Unas mujeres corrieron a unos hombres que las esperaban para poder, según ellas, estos ayudarlas, pero casi todo era en vano. Una mujer le tomó foto y le reprendí por eso. Y ésta me contestó: "yo conozco este mundo, no te preocupes". Pronto se me dijo: "apártate, porque su espíritu de seducción vive en ella, ¡y no toques lo inmundo!"
¡Oh, amados! ¡No tengo palabras para describir lo grotesco que había en aquella ciudad! Y el pavor que había cuando, creyéndose infalibles, este león —que botaba fuego por la boca—, comenzó a trillarlos, a correrlos, ¡a perseguirlos! Y, ¡cómo se trataban de salvar! ¡Cómo iban hacia los hombres, éstas mujeres que vivían en seducción constante! Esta mujer —que se paró y tomaba foto a todo esto como si fuera algo de placer, como si fuera algo que era digno de mantener en recuerdo—, esta mujer, sus ojos eran totalmente rojos. Ella se gozaba, ella tenía una risa constante en sus labios.
¡Oh, amados hermanos! ¡Salgamos! ¡salgamos de las ciudades! No hay nada allí que haga que nuestro carácter llegue a ser a semejanza de Cristo Jesús. Todo lo que hay allí es para denigrarnos, para que bajemos la guardia, para que nos aclimatemos al mal. ¡Tenemos que huir de todo esto! Como Elías, como Eliseo, como Abraham. Quiera Dios, es mi ruego y mi oración, que así sea, que muchos puedan salir y que todo esto quede atrás. Y que, solamente, nos concentremos en buscar el reino de Dios y su justicia; porque todo lo demás, ciertamente, nos llegará por añadidura. Quiera Dios que así sea. Que el Señor nos bendiga."